La música como terapia

La tecnología avanza muy deprisa, y no sabemos qué rumbo lleva. Asimismo, tampoco conocemos los efectos que tendrá sobre nuestro cuerpo entre otras cosas el uso las pantallas de los aparatos electrónicos. O quizá, el excesivo ruido que escuchamos a diario.

Lo que sí resulta probable es que nuestro aparato nervioso sufra una sobre estimulación. Un efecto sensorial producto de la sobrecarga de tareas diarias al cual debemos sumar el estrés y la ansiedad que este provoca.

Una lanzadera de propuestas que intentan sujetar algunos problemas con los que convivimos diariamente pasan por la musicoterapia. Las recientes investigaciones están constatando un gran crecimiento en la aplicación terapéutica de la música.

Algunos beneficios residen en el acercamiento a estímulos individuales como una forma de construir una identidad personal, lo que implica una sensibilización afectiva y emocional.

Este auge ha llamado la atención de muchos músicos que ya han empezado a formarse pensando en el mañana. Profesionales de la salud y programadores unen fuerzas con músicos para intentar adelantarse a lo que está por llegar.

Sobra decir que no son los únicos dirigiendo el futuro de la música, pero sí son los más significativos. Ineludiblemente el destino musical pasa por la convergencia entre las artes y las ciencias.

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