Resolver los problemas

Algunos padres prefieren negar los problemas. Actúan como si no existieran y cierran los ojos en muchos casos ante la evidencia. O bien no se dan cuenta de la existencia del problema, o su mente ha decidido negarlo como mecanismo de defensa. Lógicamente no se puede avanzar hacia las soluciones, porque se da por hecho que no hay nada que resolver.

Otros padres pueden crear problemas que sólo están en su imaginación. Se sumergen en conflictos irreales y en problemas inexistentes. Su mente anticipa conflictos, lo que frecuencia puede acabar generándolos.

Ante un problema irreal, cualquier solución que se adopte sería en principio equivocada. Se aventuran a llegar a conclusiones sin disponer de información suficiente

Hay muchas variables que pueden estar influyendo en la génesis de los problemas, aun cuando no parezcan directamente relacionadas con él.

Es posible que los padres, ante la existencia de un problema, estén tan centrados y obcecados en la parte que no sean capaces de ver el todo. Para poder enseñar a los hijos a resolver problemas, primero deben aprender a hacerlo y ponerlo en práctica los propios padres.

Debemos enseñar a los hijos estrategias que les permitan hacer frente a las situaciones, contratiempos o conflictos que se presenten en la vida.

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