Explicar, enseñar y razonar

Los niños van construyendo la realidad a través de lo que observan, de lo que se les cuenta y de cómo se les explica. Cuando se les dan razones, se les exponen y aclaran las cosas y se argumentan los porqués, el mundo cobra sentido y coherencia.

La realidad para ellos no es similar a la que percibimos los adultos, sino la que han ido conformando en su mente a partir de su experiencia. Los niños desconocen muchas cosas, y otras no se las explican. El mundo, tal y como lo tenemos organizado, les resulta en muchas ocasiones sorprendente e inexplicable.

Un niño que siente adoración por la perrita que tiene como mascota, pero ve con preocupación que sangra de una manera inexplicable y que los adultos, no le dan importancia a ese suceso, no alcanza a entender lo que está ocurriendo.

El hecho de que la perrita pueda estar con el período, algo que para un adulto es fácilmente comprensible, puede resultar traumático para un niño que no entiende la dejadez de los adultos, para él, según lo que ha podido aprender y observar, es una señal de alarma evidente.

Es necesario ajustar la forma de explicar las cosas a la edad del niño, pero buscando siempre la mayor sinceridad posible.

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