Una tensión política con raíces profundas, rodean al pueblo saharaui

El pueblo saharaui se enfrenta al desafío de un renacer político y cultural al emanciparse de España en las pasadas décadas y el haberse establecido como un pueblo independiente, que busca alianzas para salir a flote. Una de esas alianzas es la que intentó restablecer con Perú el mes pasado y que ha encontrado oposición fujimorista aparentemente por intereses de Marruecos.

Jadiyetu El mohtar viajaba a Perú el pasado 9 de septiembre, cargando consigo un itinerario que pretendía hacer frente a la suspensión de las relaciones entre el pueblo saharaui y el Perú, suspendidas durante el régimen de Fujimori, concretamente en el año de 1996.

No está clara la suspensión de las relaciones con el pueblo saharaui

La suspensión fue realizada por Fujimori en el año de 1996 sin razones claras y válidas. Perú mantenía estas relaciones desde el año de 1984 cuando reconoció oficialmente a la RASD. Fujimori suspendería estas relaciones como parte de sus decisiones inexplicables, enfocadas al lucro personal, mientras fue presidente de su país.

Jadiyetu El Mohtar iba con la intención de buscar que el pueblo del Perú reanudara estas relaciones, pues no había razón válida para mantenerlas suspendidas. La retención experimentada en el aeropuerto de Lima sugiere que Fujimori tendría razones personales para haber tomado esta decisión aparentemente arbitraria, pues fueron funcionarios afines a su movimiento los que decidieron impedirle la entrada a la embajadora.

Una situación surrealista

Jadiyetu El Mohtar se permitió metaforizar la situación vivida como una situación surrealista; explicó a los medios de comunicación que en sus más de 20 años luchando por la causa de su pueblo, ningún país la había tratado de esa forma.

Su opinión prosigue, agregando que pensaba que viajaba a un país democrático y no a Marruecos, que es uno de los estados opresores contra su pueblo de quien dijo tener una mano política muy larga. Cabe destacar que los intereses fujimoristas están estrechamente relacionados con los intereses políticos de Marruecos, relacionadas con la independencia política y cultural del pueblo saharaui.

Ronaldo Reátegui y Juan Carlos del Águila, fueron los funcionarios que ella acusó públicamente de ser responsables de la situación vivida, aprovechando de destacar su relación con los intereses fujimoristas y los marroquíes.

De hecho, Ronaldo Reátegui es el presidente de amistad con marruecos que, en palabras de la misma embajadora, recibe favores del estado marroquí a cambio de silenciar la voz saharaui que busca madurar en su independencia política.

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